Lo particular de la cocina holandesa es que se han integrado distintas culturas en los platos y las recetas. Al pensar en la cocina holandesa, la mayoría de los visitantes piensan en patatas y queso con pequeñas influencias de Indonesia e Italia. Años más tarde se añadieron las influencias de Surinam, Turquía, Norte de África y Oriente Medio. Estos sabores se han adaptado (por desgracia) al gusto holandés. Esta fusión de sabores le ha proporcionado al holandés la oportunidad de crear unos platos absolutamente sorprendentes y unas grandes sensaciones de sabor. En estos momentos hay en Holanda una cantidad considerable de restaurantes de primer nivel con 1, 2 e incluso 3 estrellas Michelin.
En la zona del hotel se encuentra un buen número de restaurantes y cafés con su propio ambiente y especialidad en cada uno. Un lugar fantástico para disfrutar de una cena es en los jardines de uno de los restaurantes de la Reguliersdwarsstraat, frente al hotel. En la Rembrandtsplein encontrará también gran cantidad de restaurantes y cafés. Además, la plaza es conocida por su animada vida nocturna.